Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

"El sentido de la vista" Hasta el 31 de Diciembre de 2015

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Abrir los ojos

por Silo Málpez, 29 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Y como siempre fui la última persona en enterarse de todo y lo tuve que descubrir con mis propios ojos. Allí estaba él delante de mí, sonriendo de la mano con otra. La vista se me nubló, extrañamente por el efecto del alcohol o posiblemente por el comienzo irrefrenable del llanto cargado de rabia que sentía por dentro. Y por un momento pensé que aquello no estaba sucediendo, que eran las lentillas y el picor irremediable del humo ambiente y me culpé por no haberme puesto las gafas para remediar ese defecto genético. Pero al recuperar la nitidez, mis faros confirmaron la noticia y daba igual el tipo de lente que usase. Había estado sorda a comentarios no tan necios, porque no hay mayor ciego que el que se niega a abrir los ojos; ahora tenía la verdad delante de mis narices, antes sólo me lo olía.

La sigo observando señorita

por Wallander, 28 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Armado de valor y aún a riesgo de resultarle patético, declárole mi amor señorita Usted, benjamina de alta cuna, bonita como una flor y de salud tan frágil y delicada Y yo, tan ciego de amor, tan tímido y apocado, tan niño y tan secretamente enamorado, que solo la observaba a usted a usted señorita Mi infancia envejeció en esos días de invierno, de más pan que chocolate, de colegiales de uniforme, de reyes y reyes godos y también en esos días de verano, de largas noches y eternos días, de sonidos, de infantiles llantos y pueriles risas, y yo, que solo la observaba a usted señorita. Hoy, asustados mis miedos, me atrevo y proclamo: La amo y quiero pasar el resto de mis días con usted, señorita Enriqueta [Texto de la carta encontrada junto a la tumba de Enriqueta (fallecida en 1952), en el cuerpo sin vida del ciudadano invidente Evaristo García Cifuentes, el 01/11/2001]

La Realidad

por palo., 28 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Elena entró decidida a comprarse unas lentillas, primero cogió unas de color azul, al ponérselas sus ojos viajaron al fondo del mar. Se quedó atónita, al principio asustada, luego se dejó llevar… con aquellas lentillas podía ver los corales, peces de colores, la vida marina en toda su extensión. La curiosidad la llevó a seguir probando, esta vez eligió unas lentillas verdes. Al colocárselas descubrió con vértigo la vista de los pájaros al volar. Era una sensación de total libertad. Por último, probó un color diferente, cogió unas negras. Al instante todo se volvió negro, silencioso e inmenso. Ahora disfrutaba como si fuera un astronauta, era increíble y, a la vez, inquietante. A pesar de las maravillosas sensaciones experimentadas, al final, decidió no llevarse ninguna. Nada puede sustituir la belleza de la realidad.

Chiribitas

por Luz, 22 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

En en metro advertí que alguien había olvidado una cajita de cartón sobre el asiento. La abrí por curiosidad y me topé con un ojo cristalino. —¡Qué hermoso eres! —parpadeó el ojo, antes de volverse hacia una muchachita pelirroja y guiñarse con descaro— ¡Preciosa chica! Ambos nos bajamos en Guadaíra para pasear bajo el sol de septiembre. —¡Esta luz de Sevilla derrama primaveras en el iris! —pestañeaba mi nuevo amigo con júbilo, esparciendo mil chiribitas por el aire. Admito que me enterneció su titilar extasiado y por eso lo invité a casa. Pero cuando llegamos y se posó en mi mujer, una lágrima gigantesca lo anegó por completo. —Mirarla es como abrir una jaula... —acabó por bizquear, conmovido hasta el mismísimo nervio. Y ahí no pude más. Me arranqué despacito el derecho, casi ciego por mi ingratitud desmedida, y por fin encastré un ojo nuevo en mi cuenca recién liberada.

Ojo por ojo

por Wilfrid Roberts, 21 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Aquella pastillita era la gran esperanza de los inquilinos de la prisión, era la única sensación de libertad que se podía experimentar mientras cumplían condena. Todos los presos renunciaban encantados a la pérdida de visión de uno de sus ojos. ¡Total, para lo que había que ver allí! A cambio, gracias a la revolucionaria pastilla, sustituían la visión de uno de sus ojos por lo que veía diariamente la persona contratada, previo pago de la suma pactada. Sergio andaba escaso de fondos y tuvo que recurrir al mercado negro. Le tocó un funambulista. Ya es mala suerte teniendo en cuenta que Sergio tenía vértigo. Aun así, el ojo por el que veía la cuerda y el vacío siempre ocupaba su atención más que su ojo natural, que apenas podía visualizar unos barrotes. Pero la verdadera tragedia fue cuando el funambulista se cayó, y Sergio pasó a ser tuerto.

EQUÍVOCO PAVIMENTO

por KARMA, 18 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Un accidente de circulación fue el causante de su pérdida de visión. Tras la asistencia a un curso para desenvolverse con autonomía vuelve a casa dispuesto a poner en práctica lo aprendido. Recuerda la trama urbana de su barrio, aunque carece de referencias para moverse fácilmente. Armándose del suficiente valor se lanza, acompañado del bastón, a recorrer sus calles. No sabe que recientemente se han realizado obras de mejora en los acerados pero advierte cambios, coincidente con lo explicado en las clases, que le hacen sentir seguro en su caminar. Ajeno a la desidia municipal con la que estas obras se han efectuado, disponiéndose distinto pavimento en todas las esquinas sin coincidir con pasos de peatones, cruza la calle… un vehículo se aproxima y frena bruscamente; no, no se ha equivocado, sólo que la realidad no responde, en muchos casos, a lo estipulado y aprendido, ¡cuántas sorpresas le esperan aún!

¡INTERNET A LA VISTA!

por KARMA, 18 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Reanudo la lectura de la novela en el punto en que la dejé la tarde anterior; sentada frente al ordenador accedo a Internet y observo el globo terráqueo, desciendo al país, a la ciudad donde se desarrolla la acción, recorro sus calles, busco entre sus edificios el referido en la narración para, a través de una ventana abierta, colarme en su interior; soy capaz de percibir la luz, el olor, el sonido de unas voces en la habitación contigua; me aproximo a ella y, al reconocer frases recogidas en el texto, tengo la certeza de hallarme inmersa en la historia que me trajo hasta aquí.

Complexa Simplicidade

por Almeida, 16 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

A máquina foi feita para que o homem pudesse descansar Acredito que o chão ele deva continuar a limpar É tão mais significativo do que um holofote Mas tudo isso nos tornou inseguros Mas tudo isso cegou a nossa fé E tudo isso ocultou nossa esperança Nossos olhos se fecham para as coisas mais simples E a nossa dor é alimentada pela complexidade dessa discórdia Um convite é simplesmente recusado Não há nada de bom na casa ao lado O desejo do insucesso Começa a figurar como uma nova definição de liberdade Nossos pensamentos estão presos a um amanhã que nunca chegará Nossas vidas, motivadas por figuras de salvação irreais Era tão fácil tomar um banho de chuva Se tornou tão difícil não gritar com o colega O ato de fazer que era seguido de um agradecimento Hoje é uma mera obrigação em desalento

Y POR FIN EMPEZÓ A VER

por Naciente, 10 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Pocos días después de darle el alta salió a la calle. Ahora sólo pesaba 44 kilos. La sensación al caminar era distinta, sentía que levitaba, como un ser superior, todo lo veía desde otra perspectiva. Algo tan común como permanecer un mes en un hospital y temer por su vida, nada del otro mundo, cambio su manera de ver la realidad. Ya no tenía prisa, se sentó en un banco y observó, todo seguía igual, sin embargo para ella algo había cambiado. Se levantó y prosiguió su camino, una amplia sonrisa se dibujó en su cara. La enfermedad le había hecho el regalo más preciado hasta el momento, al fin veía con claridad.

Mírame con tus dedos.

por EPEV-Poerrante, 08 de diciembre de 2015, Concurso Microrrelatos - Quinta Edición

Tanteó. No estaba allí. A través de sus manos percibía toda rugosidad. Alguna vez sintió lo mismo, debió estar en el mismo lugar, ese mismo sitio que no visitaba desde pequeño. Los olores no le eran comunes, el ambiente estaba enrarecido, espeso, húmedo, caluroso. Avanzaba con dificultad, varias contusiones en sus canillas así lo demostraban, los muebles bajos y él sin bastón no podía prever sus cercanías. Ya no recordaba cómo fue a tener a ese enigmático lugar que le traía recuerdos insoslayables. Cuando tocó madera, algo así como un marco y una superficie muy lisa, y polvorienta pudo visualizar a través de las yemas de sus dedos que se trataba de una ventana. Y entonces, le vino la imagen de la niñez, cuando su vista funcionaba. Fue explosivo, el recuerdo, fue explosivo. ¡PAM, PAM!, se detuvo, en la esquina del marco, acariciando lo que suponía era el cristal de la ventana, supo que si avanzaba un tanto más, sus manos hallarían el pasador que permitiría abrirla y que pasara el aire que tanto hacia falta en ese… ¡eso es!, reaccionó, ¿el garaje? y echó a volar su memoria, extendiendo la mano en perpendicular con la ventana, y si, allí estaba, el carro de papá. Destrabó el pasador, abrió la ventana, sintió el aire entrar y el olor a gladiolos; gritó tan fuerte que despertó al bebé que aletargaba en el coche y éste llorando puso en sobre aviso a su madre que alegremente regaba las plantas. Lo salvó la campana sino termina durmiendo en el garaje donde aun no sabe cómo llegó.

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